No está basada en una historial real. Es una historia real.

Dos días después, me preguntó: ¿Tienes alguna frase para resumir el día que pasaste conmigo?…

Yo le dije : Tengo 6 hojas.

Eligió la banda sonora de Amelie de fondo y se puso a leer:

Crevillente. 19:43. Bajo del tren y te veo. Verte es no tener miedo. ¿Y luego sí? Qué paradoja. Qué rubio estás, pienso. No te recordaba así, tan niño. Tan flaquito. Tan joder, pues tienes flow. Bah, si eso ya lo sabía. Estaba ayudando a un señor y ha desaparecido, me dices confundido mientras le buscas. Ah, vale, creía que esperabas a otra persona y no a mí, te digo. Por cierto, hueles bien. Nos deslizamos en tu coche rojo hacia tu casa. Hacia tu tu tu tu mundo. No sé por qué, me detengo en ese momento, fluyendo por la carretera mientras me hablas. Si Dios quitara el capó nos vería como dos desconocidos conocidos que igual no esperan nada e igual lo esperan todo. Y al principio es todo guay, y es que tú no te callas, eres un puto loro y ya me empiezas a hacer gracia. Otra vez pienso que no te recordaba así, porque en persona solo pronunciamos nuestro nombre y tú comentaste que en tu uni los ordenadores no funcionaban así. Así de mal,claro. Y así de bien lo recuerdo. Detalles. Olor a marihuana en Atzavares. Ven a perfumar el periodismo, que hace falta abrir la mente de unos cuantos con porrito de yerba; escribir artículos con ciencia y conciencia, porque la cosa siempre va de esencia y medio mundo no lo sabe. Abstinencia de sabiduría verde. El periodismo necesita renovación constante. Y mas bien no es que no te recordara así, es que no podía recordarte, porque el chat es un molde a medida de quien juega con arcilla en su quimera, para bien o para mal, siempre te recreas en cómo será y cómo hablará, y qué pensará de la vida en estos momentos, y si encajará, y cómo tal cual y mil cosas más. En este caso es otro rollo, pensé que eras más serio, pero estás lleno de vida. Tiras el dado y te la juegas. ¿Dónde? Donde sea.  Dices Mirlo, dices: ¡¿Whaaaaat?!, dices: Increíble. Me hablas de tu primo cuyo nombre no recuerdo, de tu prima Mery, de tu campo, de tu otro primo el de la farmacia, ese, como un hermano. ¿Era Joan? Tu padre es enfermero y un crack al pin pon. Me pregunto si tan crack como ese que vacilaba devolviéndola sin mirar.  ¿Me quieres comer ya?

En tu habitación la acústica del rap entra como el viento sin barreras . Y joder, ¿es que te gusta el rap y no me lo habías dicho? Me enseñas nostalgias hechas letras que he memorizado muchas veces en silencio y han perfumado mi cuarto. Venga va. Eso se llama compartir esencia a kilómetros de distancia. Tú con Sharif en la cama, Yo con Sharif en el sofá. Como agua entre las manos. La conexión estaba escrita con la elegancia de su verso. Intensivo de flow en tu cuarto. Me rapeas uno tuyo y te miro. Tan castaño claro por un desliz de camomila. Tan flaquito. Tan descarado. No sabía que eras tan sinvergüenza. Y tú no sabes que eso es lo que estaba pensando mientras te miraba con media sonrisa. Y qué risueño eres. Mírame, soy tu nueva Mola Lisa. Te vas a ir a Cádiz a la final de batallas de gallos que patrocina Red Bull. Me enseñas las del año pasado. Dicen en los comentarios que en el minuto 2 Chuty se come a Fisko: “Sabes, tengo clase, solamente te pido que te acerques, no hace falta que te cases. No fluye ya nada, te suelto la parrafada. ¿Quieres competir conmigo? Te doy por culo, te agachas, y me comes la po po po FUERA!”. Los gritos de la gente braman como lla-ma-ra-das. Oye, te vas a Cádiz, repito, pero tú llevas el arte y no Andalucía, olvidé decírtelo. ¿Y si me en-can-tas, más que Santiuve como can-ta?  La canción que buscaba recordando la rima era esta:

Dueño de las palabras, esclavo de mi silencio,
Tímido escritor medio serio,
Señor de la oración, preso de la tensión,
No presta atención… genio necio,
Patito feo de firme pluma se come al puma,
Luna sin luz bajo la bruma artificial,
Particular show de Throuman,
No tiro trastos, se amar,
A mi no me mires con ojos de gata si tu lengua es áspera”

No sabía que era de él.  Santiuve. 9 minutos 47 segundos para los que guarden en su pecho el desequilibrio y la armonía hecha poesía. Apagar la luz y despegar como un avión caza a por las mejores rimas. Insomnificante. Palman los que van en telesférico y no pueden maniobrar ni subir el sonido. ¿Esnifas poesía? Los trazos del avión llevan magia. A veces no hay cosas mejores que esos 10 minutos. Ni un buen polvo ni el queso curado en aceite. La música vi-bra más.  Y si no lo entiendes a la primera, ni lo intentes. El primer disco de Estopa el mejor. Ajá. Escucha  esta locura momentánea: A veces, exiliada en el lavabo, cierro los ojos y hasta te veo por dentro. Entonando cánticos, sádicos, oníricos, que sin ser física cuántica puedo describírtelos. Sabes que me rajo si me ojeas de reojo, porque que tus ojitos rojos me ponen. Creo que soy feliz entre tus piernas. La última vez que te vi tus ojos me miraron y la luna se calló del cielo.  Luego tus palabras me hablaron, aunque últimamente no te entiendo.  Y me suena el  run run de mi corazón, no se me quita el gusanillo de ti.  Anda y toma mis ilusiones, ya no las quiero, tengo otras intenciones, tocarte el pelo, tocarte el alma… Pero salgo al filo de la mañana, y qué frío… Sigo estando tan sola, tan sola, tan sola.

En el sofá, por un instante, que dura más que un instante, porque no es cualquier instante, tu cara está 20º inclinada hacia el techo, mientras le das una calada al porro, y nos miramos. También le han echado camomila a tus ojos. Detalles de los que ni te acuerdas. Las pantallas de tus amigos ensetados a través de las calas, los otros vestidos de indios en plan tribu, hijos de puta, la tenían guardada. Buscando el colocón del año en Ámsterdam, con setas húmedas  no conseguiste la gloria pero acaparaste miradas. Nos están mirando todos, tío. Ralladas. Tour gratis de mejores coffe shops. Luego, tu amiga Isabel arquitecta visionaria, partiendo de la Plaza Dam, era la que mandaba like Willy Fox con mapa. Roronoa Zoro, sueñas con convertirte en el mejor espadachín del mundo. Me gusta cómo eres y  ya van varias anécdotas. Voy a ponerte un esparadrapo en la boca aunque calladito no estés más guapo. La gente me cuenta 10 capítulos de su vida y yo me dedico a mostrar el Índice. Lechoswki dice que donde duele inspira, pero conservo mi inspiración en la soledad más íntima. A veces tengo esa sensación. Quizá debería compartir más. Alegría y dolor. Me gusta escuchar, es la costumbre de mis 23 años y la cumbre del conocimiento, aunque no creas que presto tanta atención a todo como a lo que me cuentas. Para muchas cosas tengo déficit y salto a mi mundo men-tal. A veces, el cerebro me secuestra y me acuesto. No a tu lado, sino en un mundo paralelo. Si la pregunta es si te pienso. Sí, te pienso. Joder, sin porro pero yo también me alelo. Y al hablar de alelos, me vienen a la mente células y cromosomas. ¿Ves cómo me voy del tema? De ola en ola y no surfeo porque no tengo tabla para volaáaar. Se me va la pinza. Me falta un beso de tornillo. ¿Vas a volverme loca o a dejarme pasar? Me hablas de Granada, del máster en Educación, del snow. Chico, todo lo que sale de tu boca lleva flow, ¿pero qué hay de tu tristeza? La vi nada más verte. Tu trayectoria empezó en Crevillente. Pasajes infinitos. La historia interminable. .Murcia. Cork. Natal. Gracia. Gracia, en este momento, me dirías: dejarse llevar, Gracia. Las cosas sencillas, Gracia, es lo que me va. Sí, lo sé, ¿cómo era esa de Volar? La gente sencilla y alegre me pone cachondo. La frase que me gustaba ¿Y la que te gustaba a ti?  Falta una coma en mi vida, sobran puntos suspensivos.    (Risas)Perdona, ¿pero es que no te dicho que tengo un máster en signos de interrogación? Mi especialidad es el interrogante, pero exclamo cuando te veo. Por ti me hago coma aunque seas un poco mirlo. Eso no ha rimado una mierda, pero risa, mira, me apetecía decirlo.

Tienes cara de pillín y lo eres.  Tienes  diamantes en el corazón y lo sabes. Tienes dos amigos que ladran. Trébol y Kiara. Comiendo bocata de salmón y queso a las tantas. En coche a la montaña. Bajando rocas con chanclas y alpargatas. Brisa del río Segura. Me hablas de tu ex. Te hablo de mi ex. Hablando de la bisexualidad, del sexo y de la gente. Te preguntas por qué las personas quieren vivir tantos años. ¿Qué sentido tiene eso? No hay nada más imperfecto que la inmortalidad. Te voy a dar un beso, me dices. Este momento me lo reservo. No seas tonto. Subes las rocas como buscando una salida y te plantas frente a la Luna. Qué momento tan pálido. Tu cuarto brilla más que el cielo de Crevillente. ¿No será por esas estrellas que sujetas entre las manos? Mírate, eres como un niño. Vas a comerte el mundo. He visto constelaciones sobre  tu pelo camomila. Tú no tienes esa imagen archivada y te aseguro que es para enmarcar, porque las estrellas no eran lo único que brillaba. Increíble. Me enseñas a jugar al Backgammon. Tú azules. Yo blancas. Me comes, me adelantas, me ganas 2-0. Derrota aceptada. A ver quién gana a levantarse más veces  seguidas sin manos. Boh. Estás flojo. Tirados en la cama.  Posturas raras. Cuando más te acercas, más huele a marihuana. ¿Mucho? , preguntas. Lo justo y necesario.  Como tu presencia. Eres Piscis y yo Aries. Boh. Boh. Boh. Lo siento, chaval, en signos del zodiaco ya sabes quién es la winner, tú eres solo un player, yo soy Mac Miller. Para más información (voz de tv tarot) Linda Goodman te lo cuenta con astros e influencias de los planetas en las constelaciones. Llama al 910 piiiiiii. Ya ves, gente que tiene dones. ¿ Nosotros? Emociones. Si te digo I like you no te miento. Si me preguntas cuánto no lo sé medir en palmos. Desde aquí a Crevillente, luego vemos si sigo contando, en años luz o en pulgadas. Depende de la voluntad; a veces, de jugar al todo o nada.

Me cuentas que no disfrutas con el sabor de la maria como disfruta tu padre con el de la cerveza, y que ojalá. Lo que te gusta es la sensación. El cosmos de la conciencia a la que te transportas. Te explico mi tatuaje. La energía fluye hacia donde va la atención. Estás atontado. La marihuana te confunde. No te enteras de nada. Y menos cuando te lo explico cogiendo fichas del Backgamoon. Me hablas de tu hermana. Pieza fundamental en tu vida. Me hablas del 3, el 1 y el 4. Me enseñas tu marca en la piel. Eso es todo. No digas más. Conciso. Clave que cierra el círculo. Círculo que contiene la clave. Pura abstracción. Dimensión aparte. Ahí arriba el universo se expande. Alguien te cuida, y lo sabes.  Te tumbas en la cama, te pregunto por qué suspiras y me dices que con la maria sientes más las vibraciones de la mú-si-ca.  Como a tu ma-má. Gracias por el petit-suisse.  Tu risa es mejor que la manzana con nutella.  Dicen que cuando te gusta alguien se te quita el hambre, y tú tenías más hambre que yo. Igual eres tú el que tiene las cosas claras. Ejem. Charla con las luces apagadas. Sinceridad que aprecio. Sensibilidad convertida en monólogo a las 4 de la mañana. Cuando hablas de corazón rapeas. Soy  una corta rollos, no me enseñaron de otra forma. Tensión. “Tienes las cosas muy claras, Gracia”, “Los besos me lo dicen todo, Gracia”, y…   Mec. Silencios se propagan en la oscuridad de tu cuarto. Igual eres tú el que tiene las cosas claras. De repente cierras puertas, yo no cierro nada.  Esto es lo más complejo de la noche. Me quedo callada es-cu-chán-do-te y de repente no me apetece ni hablar.  Si te gusta la libertad no hagas siempre 3 en ralla con la mente. Piensas que  ya no te sirve que las cosas sean de un modo que no es el tuyo. Eso es como apagar la hoguera con agua. No le doy la vuelta a la tortilla. Por mi parte sé lo que hay. Y tranquila. No te sirven los argumentos porque sí y porque no. Vale, pero joder, piénsalo para bien e igual le encuentras más sentido. Soy una peliculera, me gusta lo sutil. Prefieres lo espontáneo, dale, búscate a quien te baje el pantalón sin miedo, a quien te ofrezca una mamada antes que una caricia, Búscate a una que se deje comer las tetas solo porque se deja llevar,¡ y quemar el kamasutra en una noche como si mañana no fuerais a ser nada! Déjame a mi sal-va-guar-dán-do-me.  Cada persona tiene su historia. Llámame inocente, llámame tonta.A veces es mejor rascar para sacar el brillo, y no brillar tan rápido para apagarse pronto.  Abrazo entre almohadas. Besos con los labios secos. Pásame la botella de agua. Pionera en darte el peor masaje del mundo. Me hace ilusión ser tan mala en algo si es contigo. ¿Ya me has quitado el sujetador? La apuntas como frase de la noche. Bromeo y te digo que se desabrocha solo cuando le gusta alguien. Que pase lo que tenga que pasar.  Pero parece que nos hemos cargado el feeling con tanta tontería.

No puedo dormirme. Tu ventilador da vueltas como un volante loco. Acabo de copiarle una rima a Neruda. Pienso en coger tu vispring para la nariz.¿ Me ha dado envidia o estoy respirando mal? De risas. Veo la línea de tu espalda a contraluz como la curva de una carretera y yo sin el prác-ti-co. Despertar en una esquina de la cama y que me apetezca abrazarte otra vez. Respirar en tu pecho, acurrucarme en el paréntesis de tu cuerpo. Si las caricias se cobraran, esta noche me habrías arruinado. ¿No ves el interés? Ponte gafas.  He bailado a oscuras sobre tus pies en el suelo de tu cuarto. Apuesto a que estabas sonriendo.  Pero, ¿sabes? también me has confundido. ¿Por qué? No lo sé. La sensación después de esta mañana. ¿Es cosa mía o algo se había desvanecido? Igual soy yo, que también saco alto en sensibilidad y absorbo como una maldita esponja hasta los sentimientos del aire. La putada de los detalles, para bien y para mal. Justo ahí me he puesto medio triste medio insulsa, medio “bueno vale, pues ya está, este tío va a lo que va”.  Odio lo de vender oro por pan. Odio cuando la gente descarga por descargar. Te he visto apoyado en el respaldo de tu cama y no eras el de anoche. Y es eso después de todo. Después de las cosas que no he llegado a contarte aquí.  ¿Al final ganaste al Backgammon II?  Metáfora del objetivo que tienes entre las piernas.

En 11 minutos sale tu tren, dices mientras te abrochas el cinturón. Tu coche siempre en reserva como los indios. Tu coche como un perro fiel ladró a tu padre en mitad de la carretera. No era su dueño, no olía a ti, no apretabas tú el acelerador. Tiene narices la cosa. Tu coche, siempre en reserva y tu corazón siempre en… Guárdatelo. Te das cuenta de que te gusta alguien cuando recuerdas el momento en que bajas del tren y le ves, pero sobre todo, cuando recuerdas la última mirada al irte. El instante preciso en el que esperas encontrar un gesto que te diga que ha merecido la pena. Pico, gracias y adiós. En el tren con nueva compañía. Esto de venir o irme de Crevillente es entretenido. Esta vez es una mujer de 40 años enganchada a conocer amigos por wassap. Dice que  está en tres grupos: Arriba amigos, Amigos para siempre y Ave Fenix. Algún pervertido le habló por privado preguntándole si quería  que le frotara  la espalda en la ducha. Dice que lo mandó a la mierda. Esta mujer es muy graciosa y a mí me sale la risa fácil, aunque me envuelve una sensación extraña entre el no saber y el no saber y el no saber… Otra mujer me mira el cuello y no sabe que es tu boca la que me ha besado. Ahora sí, te llevo en la piel. Me acuerdo de tu muletilla: “Está bien”,y le hago eco en silencio. El tren fluye y cada pocos minutos el reflejo del cristal me devuelve la duda.

Mañana mírate el brillo en los ojos. Piensa por qué estás feliz. Piensa por qué estás triste y seguramente sea por la misma razón. ¿No es extraño? La contradicción como base de un sentimiento que nace y no sabe si crecer o enterrarse. Espero que tu opción no sea mostrar indiferencia con clase, porque sería la forma más fácil de perderme. Pero no me hagas caso, que igual la única tonta esta noche solo he sido yo y está bien…

12: 46 Llego a casa, salgo de la ducha, te escribo esta carta y me  voy a la cama. No te lo he dicho al despertar, pero esta noche a 8 palmos de tu espalda solo he conseguido dormir 3 horas y aún así he soñado contigo.

 

 

 

 

 

Hasta que te des cuenta de la mentira

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Eres de carne y hueso. Tus ojos son de Marte.

Pero me resultas insoportablemente blanco.

Prendes una hoguera en mi centro.

Cocinas mi piel de avena, mi ilusión dulce.

Hasta quemarla.

Me ardes y no existo.

 

Revíveme ahora. Haz que pueda llorar.

Vamos. ¡Revíveme!

Quiéreme ahora que soy cenizas.

Cuando mi mano ya no puede medirte en palmos,

ni mi boca besarte el miedo.

¡Revíveme ahora! Lo estás deseando.

 

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Siempre se te dio mejor amar lo que no tienes.

¿Quién te contó que eso era de valientes?

Mira lo que me has hecho. Estoy en tus brazos.

Sonríe.

Eres la persona más inútil que conozco.

 

No soy de carne y hueso. Soy de llanto evaporado.

No tengo sal en los labios. No tengo labios.

Y ahora que me has matado, piensas en besarme el infinito.

Tú ganas.

Hasta que te des cuenta de la mentira.

 

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Yo te doy un toque, tú me das un toque -o no-

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¿Os acordáis de cuando dábamos toques con los móviles?  Te gustaba alguien y le dabas un toque. Y si te lo devolvía a los 5 minutos, tú se lo devolvías a los 10. No era un juego muy sincrónico. No entendía de matemáticas puramente habladas, porque podías innovar y cambiar números. Hoy no te doy toque. Mañana te fundo a toques. Hoy te doy un toque y si me lo devuelves NO te lo devuelvo, pero mañana SÍ. Se tonteaba. Se disimulaba. Se hacía ver que sí pero que no.

 Reventabas el móvil del chico que te gustaba a toques como una descosida, y a eso de las 00:00 am te volvías bipolar y se acababan los toques, para que pensara que tampoco te importaba tanto, cuando en realidad se te caían las bragas por ese tupe y esos pitillos. Claro, al día siguiente él no te hacía ni puto caso y te picabas tú, y acababas dándole un toque por la noche, muy tarde, como el que no quiere la cosa. Como por costumbre. Pero pasaba media hora y él no te lo había devuelto. Con que esas tenemos -te decías. Y ahí, empezaba el orgullo.

¿Lo imaginas tú?

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A veces me imagino que te tengo en frente, casi rozándote, y me miras. Y yo te adivino por dentro. ¿Lo imaginas tú? Imagínatelo. Imagínate que me miraras. Pero no de reojo ni por equivocación. Imagínate que me miraras en silencio y despacio. Con todo el tiempo del mundo. Imagínate que me miraras como queriéndome mirar.  Los dos solos. En una habitación blanca.  Imagínate que me miraras con suavidad y tus pelos se erizaran. Imagínate que me miraras de la misma forma en que me has pensado. ¡Cómo se te saldría el corazón por las pupilas! Tus pupilas te desnudarían, me contarían ellas la verdad. Imagínate que me miraras como me acariciarías. Imagínate que me miraras como si tus ojos fueran tu boca y tus manos y tu alegría y tu tristeza y tus horas ancladas a mi sombra. Imagínate que me miraras como se miran ciertas cosas secretas. Imagínate que me miraras como me mirarías si yo no te viera.  Como si estuviera lejos estando cerca. Imagínate que me miraras como me has mirado en  sueños y a oscuras. Imagínate que me miraras como si nunca más me fueses a mirar. Como si me vieras por primera vez y ya me desearas. Como si supieras que soy la mujer de tu vida. Imagínate que me miraras como si el mundo fuera a acabar. Como si no fueras a perder nada. Como si fueras a ganar todo.  Imagínate que fuera el último día para hacerme el amor. Para darme un beso, un abrazo, para decirme algo, para entregarte. O simplemente para mirarme. Imagínatelo. Imagínate que miraras sangrando por todo lo que has callado, y yo, ya no te quisiera.

Rotuladores hartos de dibujarnos los contornos

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Estoy sentada en el escritorio, con los pies sobre un caja llena de carpetas que debo desempolvar, o quizá quemar, porque lo más probable es que estemos nosotros dentro con la felicidad intacta en un montón de fotografías.  Y la verdad, no creo que sea tan masoca como para enmarcar nuestro abrazo cuando ya no estás. Sobre la mesa hay una caja de cerillas de un hotel NH con las que no se te ocurrió iluminar mi sonrisa de tonta enamorada en la oscuridad, ni a mí tus ojos ámbar, con lo bonito que se veía el fuego cristalino en tu reflejo. Una tarjeta de de Yoigo que dice: “Hola, ya eres de Yoigo, mira todo lo que puedes hacer” y a la que le contesto: “Adiós, me cambié a Vodafone”, y pienso en llamarte.

Números de lotería 33044 y 33045 de la ONG Música Por la Paz contra la exclusión social infantil que te daban por donativos de 1 euro y que tú y yo no nos molestamos en mirar si  tocó porque nuestros besos valían más que la posibilidad de ser ricos. Mini pilas plateadas Panasonic que parecen balas oxidadas de nuestra última discusión, y que ahora que las acaricio, pienso en las cosas que no tendría que haber dicho, aunque también pienso en las cosas que sí deberías haberme contado. Rotuladores ásperos a falta de capucha que ya están hartos de dibujarnos los contornos; lápices de colores terrenales sin punta que no nos echan raíces porque saben que estamos destinados a morir; lápices de grafito HB, 1B,2B e infinitamente B  para contar nuestra historia con todas las escalas de grises; y en el medio, un permanente rojo pasión que, después de todo, es capaz de recordarme lo que un día nos quisimos.

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Un bote de vispring por si a los ojos le salen los demonios al fumarme de nuevo todos y cada uno de tus gestos cualquier noche de bajón con la luz tenue y la compañía de mi almohada. Un pisapapeles de todos los colores que se asemeja al sueño que una vez viví contigo y a la locura que nos quedó luego. Un mini saco de boxeo que compré en una tienda de segunda mano por si algún día lo estrenaba la rabia. Un alambre estirado en contra de su voluntad que ya no podrá encuadernar 100 hojas pero sí asfixiar mi cuello hasta que chorree todo el amor.Un curso de emprendimiento empresarial de ESIC que daban con algún periódico y que mi padre coleccionó inútilmente para mi hermano, pero que ahora me sirve a mí para ver lo aburrida que es la vida sin ti sobre mi escritorio.

Y lo más importante, un libro negro de 10×10 con 20 poemas de Bukowski que valía 350 pesetas en el año 98 y del que se desprendieron el otro día las hojas de un poema llamado “Culminación del dolor” :

Oigo incluso cómo ríen

las montañas

arriba y debajo de sus azules laderas,

y abajo en el agua

los peces lloran

y toda el agua

son sus lágrimas

Oigo el agua

las noches que consumo bebiendo

y la tristeza se hace tan grande

que la oigo en mi reloj,

se vuelve pomos en la cómoda

se vuelve papel sobre el suelo

se vuelve cazador

ticket de la lavandería,

se vuelve

humo de cigarrillo

escalando un templo de oscuras enredaderas…

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